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NOTA DE AVISO – REGISTRO DIARIO DE JORNADA OBLIGATORIA

Mediante el Real Decreto Ley 8/2019, de 8 de marzo, de medidas urgentes de protección social y de lucha contra la precariedad laboral en la jornada de trabajo, el Gobierno trata de garantizar el cumplimiento horario en las empresas y facilitar el control del mismo a la Inspección.

Se trata de un tema que está siendo debatido desde hace tiempo, recordemos que la Audiencia Nacional, en Sentencia de 4 de diciembre de 2015, se pronunció a favor de esta obligatoriedad. Y que aunque esta sentencia no fue confirmada por el Tribunal Supremo, en su STS 246/2017, de 23 de marzo, sí que afirmó que convendría una reforma legislativa que clarificara la obligación de llevar un registro horario y facilitara al trabajador la prueba de la realización de horas extraordinarias. Además, recientemente, el Abogado General de la Unión Europea dejaba clara su postura a favor de dicha obligatoriedad, lo que hace pensar en que próximamente el TJUE se pronunciará en el mismo sentido. Sin olvidar que el Plan Director por un Trabajo Digno 2018-2019-2020, señala como uno de sus objetivos la lucha contra la realización de horas extraordinarias ilegales. Leer más

Declaración informativa de operaciones con terceras personas – MODELO 347 2018

El modelo 347 es una declaración informativa de operaciones con terceras personas. Al tratarse de una declaración informativa, no existe pago (o devolución) de importe alguno.

Mediante este modelo se informa a Hacienda de operaciones en las que se hayan superado 3.005,06€ (suma de todas las operaciones del ejercicio, IVA incluido, con el cliente o proveedor) durante el ejercicio anterior.

 

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Los autónomos destinan el 40% de sus beneficios a pagar impuestos

Las pequeñas empresas de autónomos destinan un 40% de sus beneficios anuales a pagar impuestos. Así lo confirma el estudio de Sage ‘A Taxing Problem: the impact of tax on small businesses’. Esto hace que los dueños de un negocio tengan que adaptar sus precios para hacer frente a sus cargas impositivas, lo que afecta a sus clientes y proveedores.

Los impuestos restan casi la mitad del beneficio que obtiene un pequeño negocio. Así lo demuestra el estudio ‘A Taxing Problem: the impact of tax on small businesses’, que ha realizado Sage y en el que analiza el impacto directo e indirecto de la carga impositiva en 3.000 pequeñas y medianas empresas de 11 países distintos. El informe revela que la factura fiscal de las pequeñas empresas españolas ronda el 40% de su beneficio anual. .

“Por lo tanto, no es de extrañar que el reto fiscal sea uno de los más importantes. Lo es en la gran empresa, pero en los pequeños y medianos negocios tiene una importancia crítica. De ello no solamente dependen su supervivencia, sino también sus oportunidades de crecimiento”, señala Gonzalo García Abad, experto en fiscalidad, contabilidad, finanzas y derecho de Sage.

Las empresas sufren más los impuestos cuanto más pequeñas son

El estudio demuestra que a menor tamaño empresarial mayor carga impositiva. Un hecho que se acentúa más en España. De esta forma, las medianas empresas destinan un 30% de su beneficio a impuestos, mientras que en los pequeños negocios este porcentaje asciende hasta el 40%. “Además, los impuestos son un ladrón de tiempo en las empresas de menor tamaño” porque dedican el 2,5% de sus jornadas a organizar sus trámites impositivos.

“Pagar una elevada factura de impuestos puede contribuir a reducir el flujo de caja de las micro y pequeñas empresas, e incluso a que éste se vuelva negativo, lo que, a su vez, reduce su capacidad para pagar tanto al personal como a sus proveedores” dice García Abad. “Además, contar con elevadas tasas impositivas para las pequeñas empresas y startups podría contribuir a disuadir a empresarios potenciales a establecer nuevas empresas, ya que los rendimientos esperados pueden considerarse insuficientes frente a los riesgos”.

Teniendo en cuenta estos datos, a largo plazo podría verse reducida la tasa de emprendimiento, disminuyendo la cantidad de pequeños negocios en el tejido empresarial español y reduciendo, tanto el tamaño del mercado, como su productividad.

Los pequeños negocios tienen que adecuar su oferta y trabajo a los impuestos

Del análisis que Sage realiza de esta situación se pueden extraer dos conclusiones: en primer lugar, que los pequeños negocios, como sujetos pasivos de diversos impuestos, se ven obligados a organizar su trabajo de tal manera que puedan cumplir con un conjunto de obligaciones formales. “Y, por supuesto, tiene un impacto recaudatorio”. En segundo lugar, esa carga impositiva acaba por afectar a los precios.

“Así, por ejemplo, algunas pymes pueden realizar esa subida de precios sin temor a reducciones significativas en su demanda. Otras saben que circunstancias como la existencia de fuerte competencia internacional o una gran disponibilidad de sustitutivos les hace imposible aumentar los precios. En algunos casos también puede haber empresas que trasladen parte del impuesto a sus precios, pero a costa de significativas caídas de la demanda”, señala García Abad.

A este problema, hay que sumarle otro agravante. Del mismo modo que estos pequeños negocios sufren cargas impositivas que les llevan a aumentar sus precios, las pymes de su entorno se ven en la misma situación. Esto produce que, por ejemplo, las pequeñas empresas que abastecen a un negocio con problemas impositivos tendrán que aumentar el precio de los productos que ofrece. Lo que significa que el negocio no solo tendrá que aumentar los precios de su oferta por su carga impositiva, si no que ahora también tendrá que hacer frente a los sobrecostes derivados de la subida del proveedor.

Fuente: autónomos y emprendedores

Hacienda eleva un punto la presión fiscal a costa de grandes empresas y rentas altas

Montero ve más conservadora que la del PP su previsión de alza de ingresos del 9,5%

No podemos aspirar a un Estado del bienestar de primera con unos ingresos de tercera”, defendió este lunes la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, tras entregar una copia del proyecto de Presupuestos Generales del Estado a la presidenta del Congreso, Ana Pastor. El objetivo del Ejecutivo, expuso la ministra, es elevar progresivamente la presión fiscal española, actualmente en el 34,5%, para acercarla al 41,4% que rige de media en la UE. Como primer paso, anunció, la reforma fiscal que incluyen sus cuentas de 2019 aumentará el esfuerzo tributario en un punto, hasta el 35,5%, a costa de elevar el gravamen a las grandes empresas y las rentas más altas. Un paso, subrayó, que se da “sin subir impuestos a las clases medias, a los trabajadores, a los autónomos ni a las pymes”.

Hacienda prevé que la recaudación tributaria de 2019 se incremente en 20.000 millones de euros, un 9,5% frente al cierre de 2018, hasta los 227.356 millones. La diferencia sería del 7,3% sin contar con el efecto del nuevo sistema automático de información (SII) del IVA, que ha ido retrasando un mes la liquidación del impuesto. De hecho, este efecto aportará 5.000 millones adicionales al Estado este año, de los que la mitad irá a compensar a las comunidades por los ingresos perdidos en 2017 y el resto será aprovechado por el Gobierno para compensar la tardía entrada en vigor, en el mejor de los casos, de sus nuevas figuras tributarias. Para evitar que esto siga ocurriendo, el Ministerio cerrará 10 días antes la liquidación del IVA de diciembre este año para computarlo en el mismo año fiscal.

En todo caso, este ambicioso incremento de la recaudación solo obtendrá 5.654 millones de las modificaciones impositivas planeadas por el Ejecutivo, mientras que Hacienda confía en lograr el resto gracias al buen tono de la economía.

Pese a ello, Montero aseveró a quien puso en duda sus previsiones que sus estimaciones son “más moderadas” que las de su antecesor, Cristóbal Montoro, cuyas cuentas se desviaron una media de 5.100 millones, dijo. “Montoro subió su previsión de ingresos un 7% bajando impuestos, nosotros los modificamos y creamos nuevos impuestos. El Presupuesto es más creíble que el de los años anteriores”, sentenció.

La ministra remachó, además, que su política fiscal está dirigida a “redistribuir la riqueza” y se centra en unos pocos privilegiados. En primer lugar, se establece un tipo mínimo del 15% en Sociedades para las grandes empresas (para de acercar lo que pagan al 25% de tipo nominal sobre el que aplican deducciones), y del 18% para banca y petroleras (que parten de un 30%), a fin de recaudar 1.776 millones. La medida, ilustró, solo afectará a 10.092 compañías, el 0,7% del total, y ayudará elevar la recaudación de este impuesto un 14,1% hasta los 27.579 millones.

En paralelo, se rebajará del 25% al 23% el tipo para las 349.000 pymes que facturan menos de un millón, una cuarta parte el total.

A su vez, se eleva en dos puntos el tipo marginal del IRPF para rentas superiores a 130.000 euros, y en cuatro puntos para las de más de 300.000, lo que arrojará 328 millones de recaudación adicional a costa de solo 80.000 contribuyentes (el 0,4% del total). Además, se eleva en cuatro puntos el gravamen de las rentas del ahorro superiores a 140.000 euros para obtener 332 millones de 20.792 contribuyentes (el 0,1%) para 2020. De otra aparte, se elevan un 15,3% los beneficios fiscales sobre la renta por las mejoras de la reducción de rendimientos del trabajo y deducciones familiares aprobadas en 2018. Hacienda busca recaudar un 4,9% más por IRPF, hasta 86.454 millones.

El gravamen de Patrimonio se incrementa en un punto para fortunas de más de 10 millones de euros, que hoy se sitúa en el 2,5%. Se busca captar 339 millones de 2.550 personas.

Del lado del IVA se rebaja del 10% al 4% el tipo sobre los productos de higiene femenina (dejando de recaudar 18 millones); se pasa del 21% al 4% en el gravamen sobre libros y publicaciones electrónicas (-24 millones) y se reduce del 21% al 10% el impuesto sobre servicios veterinarios (-35 millones). Aún así, el IVA debería ingresar un 11,7% más en 2019, 78.307 millones.

Finalmente, se equipara la fiscalidad del diésel al de la gasolina (una medida medioambiental que captaría 670 millones y no afectará a los profesionales del transporte) y se gravan al 15% los beneficios no distribuidos de las Socimis.

Además, el Consejo de Ministros impulsará el viernes los proyectos de ley de creación del impuesto sobre las transacciones financieras (para cobrar 850 millones); el de negocios digitales (1.200 millones) y un paquete de medidas antifraude (por 828 millones).

Los impuestos especiales subirían un 11,8%, para arrojar 23.057 millones, y el resto un 16,4%, hasta los 11.959 millones.

A partir de ahí, en aras a ese progresivo incremento de la presión fiscal hacia la confluencia con Europa, Montero abrió la puerta a elevar el gravamen sobre empresas y bancos en 2020 una vez analizados los resultados cosechados en 2019.

Fuente: Cinco Días