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¿Es posible excluir del testamento a los herederos?

Todos los hijos tienen derecho a una parte de la herencia de los progenitores. Esa porción se denomina legítima y es la herencia de la que el testador no puede disponer por haberla reservado la Ley a determinados herederos, llamados herederos forzosos.

Sin embargo, existe el proceso de desheredación que trata de la disposición testamentaria por la que se priva a un heredero forzoso de su derecho a legítima, en virtud de una justa causa determinada por la Ley. Por lo tanto, si se quiere llevar a cabo la desheredación hay que justificar cumpliendo la ley. Para ello, es necesario que conste en el testamento y se haya justificado con alguna de las causas que aparecen tasadas en el Código Civil.

Las causas de indignidad para suceder también lo son de desheredación, aplicables a todos los legitimarios y son las siguientes:

    • Si se ha acusado al testador de delito y la acusación se ha declarado calumniosa.
    • Si ha sido condenado en juicio haber atentado contra la vida del progenitor, de su cónyuge, descendientes o ascendientes.
    • Si se ha impedido con amenaza, fraude o violencia a ver el testamento o revocar aquel que estuviera hecho, o suplantar, ocultar o alterar otro testamento posterior.
    • En caso contrario, haber obligado al testador a hacer testamento o cambiarlo con amenaza, fraude o violencia.

Las causas específicas para desheredar a los hijos y descendientes se regulan en el artículo 853 y demás concordantes del Código Civil y son las siguientes:

    • Si se ha maltratado de obra o injuriado gravemente de palabra.
    • Si se ha negado, sin motivo legítimo, los alimentos al ascendiente que deshereda.

Sin embargo, hay que tener en cuenta las últimas Sentencias del Tribunal Supremo en relación con este tema, ya que ha establecido que el maltrato psicológico a los progenitores, pudiendo entenderse como tal el menosprecio y abandono, permite desheredar a los hijos, al asimilarse al maltrato de obra.

Los efectos que puede tener la desheredación se regulan en los artículos 152, 857 y 973 del Código Civil. De ser justa, el desheredado perderá su derecho a la legítima, pero esto sólo le afectará a él, es decir, en ningún caso se extiende a sus descendientes, que siguen ocupando su lugar en la herencia y conservando los derechos con respecto a la legítima. Además, el
desheredado pierde el derecho a percibir alimentos.

En el supuesto de la desheredación, esta no alcanzaría a las donaciones, ya que sólo pueden ser revocadas por las causas establecidas para ello.

Si se diese que la desheredación es injusta ya sea porque no se haya expresado la causa legal, no puede probarse o no sea una de las que recoge expresamente la Ley, se anula la institución de heredero en lo que haya perjudicado a la legítima del desheredado.

Si te queda alguna duda sobre este tema ponte en contacto con quattro asesoría en el 986 226483.

Hacienda se propone eliminar las rebajas a herencias que beneficiaron a 161.000 gallego

La ministra quiere establecer un tipo fijo para todas las comunidades ► La recaudación de la Xunta tras la exención fiscal para legados inferiores a 400.000 euros cayó un 20%.

Hacienda se propone tumbar la reforma fiscal de la Xunta que se exime del impuesto de Sucesiones a las herencias que no superen los 400.000 euros -solo en línea ascendente o descendente (padres, hijos o cónyuges)-. Desde la entrada en vigor de las rebajas fiscales en Galicia en enero de 2016, casi 161.000 contribuyentes gallegos no tributaron por Sucesiones o Donaciones -casi 63.000 el primer ejercicio y más de 98.000 el año pasado-, según datos facilitados por la Consellería de Facenda.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha rescatado el informe del comité de sabios sobre la financiación autonómica encargado por el departamento dirigido por Cristóbal Montoro durante la pasada legislatura y se ha quedado con algunas de las propuestas de los expertos. Entre ellas, la eliminación de bonificaciones para los herederos con un mínimo común de tributación para así evitar la actual brecha fiscal entre comunidades.

La nueva ministra de Hacienda, María Jesús Montero, será la encargada de llevar hoy al Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) la reimplantación del impuesto de Sucesiones en toda España. Cuando era consejera de Hacienda en el Gobierno de Susana Díaz, Montero llegó a calificar a Madrid como un «paraíso fiscal» por su presión fiscal casi inexistente tras la muerte de un familiar. Pese a las protestas en contra de la factura fiscal que acarrea aceptar un testamento en Andalucía, la Junta se negó a bajar el impuesto, manteniéndose en los primeros puestos del ranking de las comunidades con tipos más gravosos para herencias.

El modelo propuesto por Hacienda recoge la aplicación de un mínimo común para todos los herederos (en la actualidad en Galicia, solo se paga por los legados de tíos, primos o hermanos fallecidos o sin parentesco alguno). Aunque comunidades puedan tener la capacidad de cambiar los tipos o las deducciones en el tributo de Sucesiones, deberán ceñirse al tipo mínimo y máximo que fije el Gobierno central.

El caso gallego

Los herederos en Galicia son, junto con madrileños o canarios, los que más sufrirían la nueva tributación que plantea la ministra de Hacienda. Y es que tras varios años en la parte alta del ranking tributario con uno de los impuestos en Sucesiones más gravoso, la reforma fiscal impulsada por la Xunta en 2016 dio un vuelco al mapa fiscal autonómico. De ser la sexta comunidad que más recaudaba por herencias -en 2014 batió récord de ingresos, con más de 250 millones de euros-, Galicia se ha convertido en uno de los territorios donde abrir un testamento en línea ascendente o descendente no supone un carga fiscal para el heredero, ya que los legados inferiores a 400.000 euros -excluida la vivienda habitual del fallecido- están exentos de tributación, lo que afecta al 99% de los herederos. Las previsiones de ingresos para este ejercicio, con una recaudación prevista por herencias de 125 millones, la comunidad gallega pasará al cuarto puesto por la cola, según destacan desde el departamento que dirige Valeriano Martínez, por detrás de Extremadura, Castilla-La Mancha y Murcia.

Durante el primer año de las bonificaciones aprobadas por la Xunta, casi 63.000 contribuyentes gallegos eludieron el impuesto de Sucesiones. Esta exención se tradujo en una merma en los ingresos de Facenda, con 149 millones recaudados en 2016, un 17,2% menos que los 181 millones de 2015. La tendencia se mantuvo a la baja el año pasado, con una factura fiscal de 145 millones, un 20% menos que el ejercicio anterior a la entrada en vigor de las rebajas tributarias y 60 millones por debajo de la media del período 2012-2015, que rondó los 205 millones anuales.

Desde hace ya más de dos años, los herederos mayores de 25 años en Galicia no tributan por cuotas líquidas inferiores a 400.000 euros. A partir de esa cantidad, el contribuyente en línea ascendente o descendente solo tiene que hacer frente al importe que quede por encima de esos 400.000 euros.

Antes de la reforma fiscal de la Xunta, el techo en la comunidad gallega estaba en 125.000 euros, con la particularidad de que si se sobrepasaba esa cuantía tan solo estaban exentos los primeros 18.000 euros. Un ejemplo basta para conocer el alcance entonces el impuesto de Sucesiones en Galicia: la factura fiscal por una herencia de un padre que deja dos pisos y 30.000 euros en el banco ascendía a 27.000 euros frente a los apenas 1.200 euros que tenía que pagar ese mismo contribuyente si residía en Madrid. Desde hace más de dos años, la tributación en Galicia por ese mismo testamento es cero.

Fuente: R.Prieto